Fue una de las primeras superestrellas del Tercer Mundo y hasta hoy arrastra a multitudes convertido en un icono global. La imagen de Bob Marley, de cuya muerte por un cáncer metastizado se cumplen hoy 30 años, sonríe en camisetas, banderas y carteles en todo el mundo, mientras sus canciones siguen siendo un éxito póstumo de ventas.
Más allá de sus éxitos musicales, Marley es venerado por muchos con devoción religiosa. Para los indios hopi representa el cumplimiento de una profecía de siglos; los nepaleses lo consideran una reencarnación del dios Vishnú y para los aborígenes australianos es un predicador de la paz y los derechos de los oprimidos.
Hijo de un militar británico a quien apenas conoció y una jamaicana muy religiosa, Robert Nesta Marley nació el 6 de febrero de 1945 en la aldea de Rhoden Hall. Con 14 años se fue a vivir a la capital Kingston donde trabajó como soldador y cinco años después fundó junto a Peter Tosh la banda The Wailers, con la que tocó hasta el final de sus días.
Entre sus primeros temas predominaban las canciones de amor, hasta que más tarde desarrolló el reggae, que a partir de los años 70 causó sensación en el mundo entero con letras en las que criticaba la miseria y las desigualdades en su país. Canciones como Get Up, Stand Up o One Love son interpretadas frecuentemente como un llamamiento a la humanidad entera, cuando en realidad hablan de la opresión de los negros por parte de los blancos.
