El conflicto, uno de los episodios históricos más importantes del siglo XX en vísperas de la II Guerra Mundial, dividió al país en las «dos España», como escribió Antonio Machado, pero reconciliadas a partir de 1976, tras la transición a la democracia. Insurrección militar
La insurrección militar de julio de 1936 contra el gobierno legítimo de la II República y antesala de la «Guerra Civil», arrancó en Melilla el 17 de julio, un día antes de lo que se estableció como fecha oficial. La también llamada sublevación, alzamiento, o pronunciamiento, según la historiografía, se extendió por todo el Protectorado de Marruecos.
Ante la lentitud del gobierno republicano de Casares Quiroga, la rebelión saltó el 18 y 19 de julio a Canarias y a la península, respectivamente.
Dirigida por los generales Mola, Queipo de Llano, Goded y Franco, fue este último el que tras confirmar el triunfo de la insurrección en Canarias, voló a Marruecos el 19 de julio, para ponerse al frente del ejército de África. Acto seguido, se sumaron a los sublevados, Galicia, Navarra y Castilla-León. También triunfó en ciudades como Oviedo, Granada y Zaragoza. Por su parte, el alzamiento «nacional» fracasó en Asturias, Cantabria y parte del País Vasco, -donde el PNV acabó apoyando a la República-, Cataluña, Levante, Madrid, Castilla la Mancha, Murcia y la zona oriental de Andalucía.
Los fracasos más rotundos fueron en Madrid, donde obtuvieron las armas a milicias obreras, y en Barcelona, donde una peculiar colaboración de la Guardia Civil, la CNT y la Guardia de Asalto impidió el golpe.