
Con el correr de los años, cada vez que hablamos de tecnología en coches hay que discernir entre aquella que se ocupa de darle más garantías de conducción y las que aportan a la llamada comodidad digital. De las primeras podríamos pedir optimización en los sistemas de detección vehicular próxima, mejoras estructurales de los chasis, sistemas de conducción infalibles, airbags más rápidos y eficientes, mayor tasa de detección de conflictos técnicos y un largo etcétera que no tiene a la velocidad como referente. Sin embargo, lo que llama la atención al público masivo son siempre las cuestiones accesorias, pero a no desmerecerlas, pues aportan su granito de arena para fabricar coches más modernos y más cómodos. Uno de los casos más recientes de adaptación tecnológica a los coches son las ventanas inteligentes con realidad aumentada táctil que presentó como concepto Toyota.