Así, se ha descubierto que la contaminación por carbón producida en todo el mundo, enfrío el planeta y suavizó, en parte, el efecto de calentamiento global. Sobre todo, la contaminación que se produjo en Asia, donde muchos países aún dependen mayoritariamente del carbón para su abastecimiento energético. En definitiva, si todos esos gases contaminantes no hubieran estado en la atmósfera, el calentamiento global de los últimos años hubiera sido aún mayor.
Más en concreto, son las partículas de azufre en aerosol que genera la quema de carbón las que reflejan la luz solar de vuelta al espacio y forman una capa de “protección”. De este modo, se produjo una suerte de pausa en el proceso de calentamiento global entre 1998 y 2008 debida a la enorme generación de contaminación por parte de China y otros países asiáticos.