Abandonado y criticado por su propio partido, con una crisis económica nacional profunda y los medios de comunicación y oposicón atacandolo por todos sitios, el por aquel entonces Presidente del Gobierno vio la necesidad de realizar un cambio de dirección en el pais y nada mejor que poniendo su cargo encima de la mesa. Fue una decisión muy arriesgada, tal vez demasiada en una España en la que todabia el ejercito y muchas personas afines al antiguo régimen disfrutaban de muchisimo poder.
Fue sin dudarlo, la primera prueba de fuego de la jovencisima democracia española.