Los orígenes de la bomba atómica
El 12 de septiembre de 1933, siete meses después del descubrimiento del neutrón, el físico húngaro Leó Szilárd descubrió que era posible liberar grandes cantidades de energía mediante reacciones de neutrones en cadena, algo que registró en una patente al año siguiente introduciendo el concepto de bomba nuclear y masa crítica (cantidad mínima necesaria de material capaz de provocar una reacción en cadena). De hecho, pensando en su aplicación bélica, patentó la idea con el fin de que nadie lo usase con fines destructivos y la cedió al Almirantazgo Británico, pensando que así nunca sería utilizada.