Como todavía el tiempo acompaña y no hace nada de frio, pues podemos deleitarnos con platos mas frescos o incluso fríos, como una ensalada. Por dejar un poco de lado las omnipresentes patatas, podemos optar mas por ingredientes que se usaban ya hace cientos de años, y que poco a poco fueron cayendo en desuso para este tipo de platos. Me refiero obviamente a las legumbres.
Poco a poco, se va recuperando la costumbre de usar las legumbres para algo mas que para hacer cocidos... Aunque hay infinidad de recetas, con incluso combinaciones de varias de ellas en el mismo plato, la receta que os presento hoy solo contiene un tipo, pero es su ingrediente principal; el garbanzo.
Es rico en proteínas, en almidón y en lípidos (más que las otras legumbres) sobre todo de ácido oleico y linoleico, que son insaturados y carentes de colesterol. Del mismo modo el garbanzo es un buen aporte de fibra y calorías.
Si a todo esto, le añadimos otras fuentes de proteinas (huevo, bonito), fibras y vitaminas (verduras) con grasas beneficiosas (aceite y aceitunas), obtenemos un plato verdaderamente interesante...

