Los que llevamos tiempo en esto de los ordenadores, nos toco jugar en una época donde no existían los FPS ni el 4K. Aunque en mi casa disponiamos desde finales de los años '80 de un Amstrad CPC464 (del cual ya os hablare en otro momento), no fue hasta mediados de los '90 cuando tuvimos acceso a un PC. Aunque su adquisición fueron por otros motivos, la principal actividad de nuestro primer ordenador fue la de jugar.
Por aquella época, lo que realmente nos traía la cabeza loca era que nuestro ordenador dispusiera de memoria convencional suficiente para poder ejecutar los juegos, por ejemplo. Las limitaciones del sistema operativo, por aquel entonces el MS-DOS, eran quien marcaba la pauta.
Era una época donde no todo el mundo disponía de una tarjeta de sonido y se tenían que conformar con escuchar los efectos y las melodías por el speaker interno, a base de bips. Donde las resoluciones máximas no pasaban de 640x480 pixeles y los colores en pantalla no superaban los 256. Donde no existían las digitalizaciones y los juegos se hacían a base de programación.
Aún todas esas limitaciones, hubo un género de juegos que se aprovecho del momento y obtuvo un éxito rotundo; las aventuras gráficas, que eran la evolución de las aventuras conversacionales. ¿Quien no ha jugado a la saga Monkey Island o al Indiana Jones y la Ultima Cruzada?... Eran adictivas, capaces de entretenernos durante días y se podría decir que tenían hasta mensaje... No requerían de grandes recursos técnicos y tampoco eran extremadamente difíciles... eran geniales.
