La espirulina (Spirulina maxima, spirulina fusiformis) es un alga marina
unicelular que tiene forma de espiral (de ahí proviene su nombre), es
de color azul verdoso por la presencia de clorofila que le da el color
verde y de ficocianina, pigmento que le da el color azulado.
La espirulina ha estado viviendo en el planeta desde la aparición de
la vida. Esta microscópica alga azul verdosa crece espontáneamente en
lagos alcalinos (como el Texcoco de México o el Lago Chad del homónimo
país africano), cuyas condiciones impiden el desarrollo de otros
organismos vivos. Esto convierte a la espirulina en un producto
confiable, pues en aguas alcalinas hay muy pocas bacterias. Siendo un
alimento que no recibe más tratamiento que el secado, su posible
contaminación bacteriana resulta insignificante. Además, la espirulina
posee una enzima de restricción (SPL1) que inhibe el crecimiento de
microbios, hongos y levaduras, que la protege de virus y bacterias.
La espirulina era parte esencial de la dieta maya y de los indígenas
africanos, que practicaban su recolección y secado. En el futuro puede
convertirse en un alimento estrella, ya que puede reproducirse
rápidamente (duplica su biomasa en 4-5 días) en estanques poco profundo,
brindando un rendimiento proteico por unidad de superficie 20
veces superior a la soja, 40 veces superior al maíz y 400 veces superior
al ganado vacuno.
