Supongo que ya sabreis, que casi cualquier aparato electrico/electronico contiene una fuente de memoria donde almacena información, con la que, por ejemplo, se puede hacer funcionar dicho artefacto. Esas memorias, tambien pueden permitir a los usuarios almacenar ciertos datos, con el fin de personalizar ciertas programaciones... todo este concepto nos ha llevado a que a día de hoy, podamos guardar y borrar datos, en forma de fotos, videos o documentos, en nuestros ordenadores, telefonos, tablets... y aunque pueda parecer lo mismo, en el mundo de la informatica esta memoria funciona muy distintamente a la de los demas aparatos tecnologicos. Dichas memorias, en informatica, se denominan discos duros y aparte de ser modulos muchismo mas rapidos, de muchisima mas capacidad, pero a las vez mas grandes que sus hononimos digitales, podemos configurarlos de distintas maneras para que funcionen de forma individual o combinada cuando tenemos varias unidades dentro de un mismo ordenador. Es lo que se llama configuración RAID, que paso a continuación a explicaros.
¿Qué es la configuración RAID de discos duros?.
Los discos duros son las unidades de almacenamiento interno que conectas a la placa base de tu ordenador para poder almacenar cosas. Por lo general, la mayoría de usuarios solemos hacer las conexiones de forma directa, simplemente conectando los discos duros a la placa base para que funcionen por separado, cada uno con su propia capacidad de almacenamiento.
Pero si el método tan sencillo se te queda corto, también puedes recurrir a una configuración RAID. El nombre son las siglas de Redundant Array of Independent Disks o Matriz redundante de discos independientes, y es un método para combinar los discos duros como un matriz que se reconoce como una sola unidad por el sistema operativo. Dicho de forma sencilla, sería como configurar una unidad de almacenamiento formada por varios discos duros.
Lo que hace esta configuración es enlazar los datos en varios discos duros, haciendo que las operaciones de entrada y salida de datos estén mejor balanceadas, lo que al final acaba ayudando a tener un mejor rendimiento.
Es lo que llamamos una forma de almacenar datos distribuida por utilizar varios discos duros, y también redundante porque habrá veces en la que estos datos se escriban en varios discos duros a la vez. Esto dependerá del tipo de RAID que configures, ya que hay otras veces en las que los datos se repartirán en los diferentes tipos duros para que así también se repartan el trabajo entre ellos.
Cada tipo de RAID tiene sus propias características y su forma de funcionar. Por lo general, estas configuraciones suelen utilizarse sobre todo en servidores para mejorar el rendimiento de los discos y evitar la pérdida de los datos almacenados. Pero también suele utilizarse en servidores NAS domésticos, pudiendo elegir entre usar los dos discos duros uno junto al otro para ampliar el almacenamiento o uno duplicando otro para evitar pérdida de datos.
Existen diferentes tipos de configuraciones RAID a las que se puede optar dependiendo de los resultados que se quiera obtener en seguridad y rendimiento. Puedes optar entre más de 15 tipos diferentes, aunque nosotros hoy vamos a centrarnos en decirte únicamente los más populares y comunes junto a sus características y las ventajas que ofrecen.
RAID 0.
Esta es una de las configuraciones básicas de RAID, y una de las principales configuraciones para quien busca velocidad de escritura y lectura por encima de todo, ya que esta velocidad se multiplica exponencialmente debido a la manera en la que se distribuyen los datos en los discos que la forman.