Se trató de una de las mayores aventuras arqueológicas de la historia. Su principal protagonista pasa por ser Howard Carter, pero detrás del arqueólogo hubo muchas personas y hoy sabemos que muchos eran trabajadores egipcios bien cualificados. De hecho, el primer paso, el primer escalón, lo dio un aguador egipcio.
En 2016, un nieto del aguador de la excavación decia: "La verdad es que mi abuelo traía agua para la expedición en dos tinajas y a lomos de un burro cuando encontró la entrada. Todo ocurrió cuando excavó en la arena con sus manos para colocar una de las tinajas, ya que la base era redonda. Así fue cómo apareció el escalón de la tumba de Tutankamón que devolvió la esperanza a Carter".
"Carter estaba convencido de que existía la tumba de Tutankamón y trabajó durante años hasta encontrarla en 1922".
Sea como fuere el relato oficial cuenta que el arqueólogo británico se resistía a creer que en el Valle de los Reyes ya no quedaran grandes tesoros. De hecho estaba convencido de que existía la tumba de Tutankamón. Logró el apoyo financiero de Lord Carnavon y trabajó durante años hasta encontrar la cámara funeraria del joven faraón, cosa que logró en noviembre de 1922.


