domingo, 23 de abril de 2023

Tendinitis en el hombro; síntomas, causas y tratamiento.

Una tendinitis en el hombro puede incapacitar la actividad cotidiana del paciente por varios días. A veces, cuando el caso es grave, pasan semanas hasta recuperar la movilidad normal y la fuerza adecuada.

Hablamos de tendinitis cuando un tendón del cuerpo se inflama y aumenta su tamaño a causa de esa inflamación. Como el incremento de masa es por líquidos y por el mismo proceso patológico, la fuerza se pierde, así como la funcionalidad.

Vale aclarar que un tendón es una estructura de fibra que relaciona a un hueso con un músculo o un grupo de ellos. Es decir que los tendones unen al músculo con el tejido óseo para desarrollar el movimiento que se pretende.

La tendinitis en el hombro, como las demás formas de esta lesión, responde a una sobrecarga de la anatomía por uso intensivo o repetitivo. El problema con esta articulación en particular es que tiende a molestar de manera repetitiva, y la persona que lo padece debe tomar precauciones siempre.

Más de la mitad de los seres humanos padeceremos una tendinitis alguna vez en la vida. Esto denota la importancia del trastorno. En el caso del hombro, constituye una de las más frecuentes.

En el caso del hombro, podemos encontrar Tendinitis del manguito de los rotadores, que incluye la Tendinitis del supraespinoso por afectación del tendón del músculo supraespinoso y la Tendinitis del infraespinoso por afectación del tendón del músculo infraespinoso.

 

 Causas de tendinitis en el hombro.

La sobrecarga de fuerzas o el uso intensivo y repetitivo de un tendón puede acarrear la inflamación. Para la tendinitis en el hombro, la articulación sobreutilizada será la cintura escapular, que vincula el húmero, la clavícula y el omóplato.


En las personas de edad avanzada hay que agregar el factor de las artrosis. Cuando las articulaciones se vuelven rígidas por el paso del tiempo, es más fácil padecer una tendinitis en el hombro con esfuerzos menores.

Sin embargo, no sólo los huesos sufren la vejez; también los tendones se atrofian y se endurecen con el paso de los años. A menor elasticidad, es lógico que un estiramiento redunde en inflamación.

Un grupo de especial riesgo son los deportistas que emplean sus miembros superiores en la práctica. El remo, el baloncesto, el boxeo, el béisbol y otros deportes son propensos a la tendinitis en el hombro.

 Así, ha surgido la diferenciación entre trastornos deportivos y degenerativos. Los primeros suceden en personas jóvenes que son atletas de un deporte que implica mucho movimiento de hombros. Los segundos son pacientes ancianos con antecedentes de artrosis.

  

Síntomas de la tendinitis en el hombro.

Una vez que se ha instalado la tendinitis en el hombro, el primer síntoma es el dolor con determinados movimientos. No es necesario que sean grandes ángulos; se puede manifestar dolor con pequeños giros de la articulación.

También hay sensibilidad en la zona afectada. La palpación duele, sobre todo en el trayecto de los tendones más inflamados. La ropa ajustada puede generar irritación y molestias en forma de episodios agudos.

 El dolor se intensifica por la noche por la posición que adoptamos para dormir. El hombro queda ubicado de formas en las que tiende a recibir más presión, y el descanso se interrumpe por la molestia. A muchos pacientes se les recomienda dormir sentados para disminuir la molestia.

La impotencia funcional es, quizás, lo que más repercute. El hombro con tendinitis no puede estirarse, ni tomar objetos relativamente cercanos. Se dificulta la preparación de la comida, la práctica de los ejercicios, vestirse, atarse las zapatillas y muchas cosas más.

 

Tratamiento.

El tratamiento de la tendinitis en el hombro es conservador en la mayoría de los casos. Se trata de evitar la cirugía por artroscopia y, en su lugar, se opta por los medios físicos, basados en rehabilitación.

 Para esto se elaboran planes a medida de cada paciente. No es lo mismo un anciano con artrosis que un joven deportista lesionado en su entrenamiento. Las posibilidades a futuro son diferentes.

El uso de antiinflamatorios queda a criterio del médico tratante y del paciente. Sirven para desinflamar la zona, pero si no se acompañan de fisioterapia, reposo del hombro y frío local, es difícil que el efecto sea completo. Tienen indicación al inicio del trastorno, para mejorar las sensaciones.

Entre los antiinflamatorios hay dos opciones: esteroideos y no esteroideos. Los primeros son los corticoides, que deberían emplearse por tiempo limitado en cantidad de días y dosis, para evitar los efectos adversos. Los segundos permiten más flexibilidad, aunque también tienen reacciones adversas vinculadas al aparato digestivo.

 

La tendinitis del hombro es distinta a cada edad.

Debe quedar claro que una tendinitis en el hombro no es igual para todas las personas. A veces pasa desapercibida y no afecta la vida cotidiana del paciente; a las dos semanas el problema se resolvió y nadie se enteró.

Distinto es el caso de un deportista, por ejemplo, que siente cómo se limita su actividad y su entrenamiento. O alguien que trabaja en oficinas con computadoras, y no puede hacerlo por el dolor de la posición sentado.

Ante esta dolencia, es mejor consultar al médico. El profesional llevará a cabo algunas pruebas diagnósticas y, llegado el caso, derivará con un fisiatra para realizar un plan de sesiones.

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