El acceso legal a grandes cantidades de todo tipo de contenido de entretenimiento por unos pocos euros al mes, que facilitaron las plataformas de streaming con su llegada hace unos años, fue el empujón que animó a muchos usuarios a dejar atrás su pasado bucanero.
Con el hábito establecido, a día de hoy los suscriptores de estas plataformas asumen sin rechistar demasiado las sucesivas subidas de precios que aplican cada cierto tiempo y el aumento desmesurado de los clips publicitarios. Pero también hay quien vuelve a sentir la llamada de las redes de pares, a las que, a pesar de que su propósito es genérico, siempre se les ha relacionado con la piratería.En medio de este escenario, acaba de volver una de las aplicaciones P2P más conocidas: el aMule.
De Napster a aMule.
Para quién no lo recuerde, el aMule es la versión multiplataforma del eMule, que solo está disponible para Windows. aMule es el último de un linaje que se inició con Napster a finales de los 90, sucedido por eDonkey2000 y más tarde por el longevo eMule.
La industria discográfica acabó con Napster y eDonkey, pero no pudo hacer lo mismo con eMule/aMule, gracias a que evolucionaron desde la red eD2k, basada en servidores susceptibles de ser intervenidos, a la red Kademlia (Kad) una verdadera red descentralizada basada en pares, imposible de cerrar.
El tráfico P2P generado por estas redes (incluyendo el de BitTorrent), trajo de cabeza a las operadoras durante los 2000 por la saturación que producía en sentido ascendente que los usuarios compartieran archivos. Ono incluso llegó a aplicar capados que ralentizaban la velocidad de la conexión al detectar este tipo de tráfico.












