Dieciséis años después de tocar el cielo en Johannesburgo, la selección española de fútbol ha vuelto a escribir su nombre en letras de oro. En una final inolvidable disputada ayer domingo 19 de julio en el MetLife Stadium, la Roja se coronó campeona del mundo por segunda vez en su historia tras derrotar por 1-0 a Argentina, consolidando una era dorada que ya es leyenda eterna del deporte rey.
Un solitario pero glorioso gol de Ferran Torres en el minuto 106, durante la segunda mitad del tiempo añadido, desató la locura de la afición española y derribó la resistencia de una Albiceleste que se vio completamente superada.
El marcador final no refleja la absoluta superioridad del conjunto dirigido por Luis de la Fuente. Desde el pitido inicial, España se adueñó por completo del ritmo, el balón y las ocasiones. El dominio fue de tal magnitud que la defensa española anuló por completo el ataque sudamericano: Argentina no logró rematar ni una sola vez al arco a lo largo de los 120 minutos.
La fortuna pareció darle la espalda a España durante el tiempo regular. Tras un partido ampliamente dominado y con constantes aproximaciones, la Roja llegó a celebrar hasta en dos ocasiones, pero ambos goles fueron anulados, estirando el sufrimiento y el nerviosismo hasta la prórroga.

