sábado, 4 de julio de 2026

El principio del fin para el disco compacto.

 

Que Sony anunciase que planea dejar de producir videojuegos en formato físico para su consola Playstation, no es únicamente la noticia del año en el sector; probablemente se trate de la noticia del siglo. A un par de días tras esta aciaga comunicación, la compañía nipona prosigue con su plan de abandonar definitivamente el formato físico y ya ha comenzado a reconvertir las instalaciones y reasignar personal en su mayor planta de producción de discos compactos, situada en Austria. En otras palabras: se trataba de una decisión meditada y firme.

Sony da los primeros pasos decisivos hacia el futuro full digital.

La planta de producción de discos de Thalgau, produce unos 600.000 discos de todo tipo al día, pero se espera que esta cantidad se reduzca drásticamente y de forma progresiva a medida que pasan las semanas tras el anuncio de que PlayStation dejará de producir videojuegos físicos a partir de enero de 2028. Alrededor de la mitad del volumen de producción de la planta esta destinado a videojuegos de PlayStation y espera que en 2028 el volumen baje al 10%.

Por otra parte, Sony asegura que no habrá despidos entre los 300 empleados de la planta, aunque sí que serán reasignados a otros puestos para probar nueva maquinaria. Tras el cese de producción de los discos, la planta de Thalgau pivotará a la fabricación de lentes microópticas, para lo cual Sony ya ha invertido unos 30 millones de euros en equipamientos. La microóptica es la miniaturización de los sistemas ópticos y otros elementos y sirve para enfocar y dirigir la luz en el espacio más pequeño posible.

Este cambio en el modelo de producción de una de las instalaciones más importantes de Sony es muy significativo, porque implica que la decisión de dejar de producir videojuegos físicos, por polémica que sea, a estas alturas es irrevocable. En otras palabras: el controvertido comunicado del pasado 1 de julio no era simplemente una forma de calibrar cómo cuajaría entre el público semejante medida —que presumiblemente sirve para ahorrar costes y aumentar los márgenes de beneficio—, sino que se trataba de la confirmación definitiva de que Sony considera agotado el modelo de distribución basado en el soporte físico. 

Eso sí, el formato digital concentra ya la mayor parte de las ventas de juegos completos en PlayStation, aunque las comparativas entre físico y digital suelen generar debate al incluir el ecosistema digital ingresos adicionales como suscripciones, DLCs y microtransacciones. Pese a ello, el soporte físico sigue moviendo un volumen de negocio multimillonario, y aunque no existen cifras oficiales que aíslen el mercado global de videojuegos en disco, distintas estimaciones lo sitúan todavía entre 8.000 y 12.000 millones de dólares anuales. Esta cantidad deja patente que Sony no está renunciando a un negocio residual, sino acelerando una transición que afectará a millones de consumidores, coleccionistas, comercios y distribuidores de todo el mundo y que permitirá a la compañía concentrar toda la distribución del software en su propia tienda digital: la PlayStation Store.

En definitiva, la reconversión de la planta de Thalgau simboliza mejor que ningún comunicado corporativo el punto de no retorno para el formato físico en PlayStation. Durante casi tres décadas, los discos han sido la forma predominante de distribuir los videojuegos en las consolas de Sony, pero ese modelo acaba de entrar en su cuenta atrás definitiva. Salvo un giro totalmente inesperado, enero de 2028 marcará el final de una era y dará el pistoletazo de salida a otra en la que comprar un juego de PlayStation significará, por primera vez desde 1994, adquirir únicamente una licencia digital sin medio físico alguno.

La controversia.

Todo esto, aunque nos pueda parecer un movimiento puramente macrocomercial, nos afecta y mucho a todos los niveles de usuario.

En primer lugar, el modelo de distribucion que estamos viendo actiualmente no nos garantiza en absoluto de que el producto digital que estamos comprando nos pertenezca. Me explico, en la mayoria de las plataformas digitales actuales, sean de juegos, musica, programas, etc., no nos permiten realizar una copia total de nuestro producto para poder guardarla y mantenerla en nuestros equipos, por lo que siempre que queramos tener acceso a el, necesitaremos conexion a internet y acceso a los servidores de la plataforma.

En segundo lugar, los precios de produccion de esos discos, cajas y folletos se los ahorra unica y exclusivamente las plataformas, dado que los productos digitales estan tan caros o incluso mas que los de soporte fisico actual.

En tercer lugar, los distribuidores no tienen en sus servidores ni una decima parte de la musica, de los juegos o de las peliculas existente, por lo que todo ese material se iria perdiendo paulatinamente con el tiempo...

Y en cuarto lugar y para mi el mas grave... ¿que pasa si uno de esos centros de distribuicion de productos digitales, cambia de dueño, de sus normas o simplemente quiebra?... ¿que pasa con nuestros productos?... creo que tod@s sabemos la respuesta y por eso urge un estamento internacional que regule la proteccion del usuario en este aspecto.

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