Supongo que a nadie se le ocurre prepararse un café con leche en una copa de champán, ni servirse un Rioja en una taza de desayuno, pero en cambio, muchos de nosotros hemos llegado a casa en un día de calor, hemos sacado una cerveza de la nevera y nos la hemos bebido directamente de la botella como si fuera un refresco y es precisamente en eso en lo que la hemos convertido en ese momento, en un refresco.
No es un capricho que muchas marcas de cerveza incluyan un vaso en el pack, no se trata de una competición a ver quién hace los vasos para cerveza más bonitos o elegantes, sino que es el tipo de vaso en el que debemos servir esa cerveza para apreciar al máximo todas sus características. Es por eso que cervezas del mismo tipo tienen vasos muy parecidos.