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domingo, 8 de marzo de 2026

Perder peso y quemar grasa montando en bicicleta.

 El ciclismo es uno de los ejercicios más eficaces, sostenibles y divertidos para perder peso y quemar grasa. Es un deporte cardiovascular que mejora la salud, activa el metabolismo y, además, se adapta a cualquier edad o nivel físico.
Ya sea en bicicleta de carretera, montaña, gravel o estática, pedalear de forma regular puede ayudarte a alcanzar tu peso ideal mientras disfrutas del proceso.


 En esta guía que os dejo encontrareis cuántas calorías se queman en bici, cómo estructurar tus entrenamientos, qué dieta seguir y qué factores influyen en la pérdida de grasa de forma saludable.

Beneficios del ciclismo para la pérdida de peso.

Un ejercicio aeróbico de bajo impacto y apto para todos.

El ciclismo es un deporte de bajo impacto, lo que significa que protege las articulaciones.
A diferencia de correr, alrededor del 80 % del peso corporal se apoya en el sillín, reduciendo el estrés sobre rodillas y tobillos. Por eso es ideal para personas con sobrepeso, lesiones previas o que están retomando la actividad física.

Además, puedes controlar fácilmente la intensidad, desde un paseo suave hasta un entrenamiento exigente.

Músculos trabajados y efectos en el metabolismo.

Montar en bicicleta activa grandes grupos musculares, especialmente del tren inferior: cuádriceps, glúteos, isquiotibiales y gemelos. Pero también intervienen el abdomen, la espalda, los brazos y el pecho, especialmente cuando pedaleas de pie o haces fuerza en las subidas. 

sábado, 7 de octubre de 2023

Los carbohidratos.

Los carbohidratos, junto con las grasas y las proteínas, son los principales proveedores de energía para tu cuerpo. En especial es el cerebro, el que cubre su necesidad energética principalmente con los hidratos de carbono; por tanto, al menos la mitad de tu necesidad calórica diaria debe proceder de los carbohidratos. Estos se encuentran mayormente en alimentos vegetales, como la pasta, las patatas, la fruta y las verduras, pero también en algunas fuentes de origen animal, como la leche.

Se pueden distinguir varios tipos de hidratos de carbono en función de la composición y efecto en el cuerpo: monosacáridos, disacáridos y polisacáridos. Los monosacáridos y los disacáridos son transformados por tu cuerpo con rapidez y pasan directamente a la sangre, de modo que te proporcionan nueva energía de inmediato e incrementan rápidamente tu nivel de azúcar en sangre.

Azúcares simples (monosacáridos).

Los monosacáridos son glúcidos que están compuestos por una única molécula de azúcar, por ejemplo, la dextrosa y la fructosa, también conocidas como glucosa y azúcar de las frutas. La glucosa provoca un aumento rápido del nivel de azúcar en sangre y con ello genera nueva energía rápidamente. Se encuentra, por ejemplo, en la fruta, la miel y los dulces.

domingo, 27 de febrero de 2011

El zinc contra los resfriados.

 

Al momento de prevenir resfriados todos sabemos que la alimentación es un factor determinante y la vitamina C es lo primero que se presenta en nuestra mente cuando queremos alimentarnos contra este tipo de enfermedades. Sin embargo, el zinc también nos permite luchar contra los resfriados.

El zinc también favorece la cicatrización de heridas y refuerza las defensas del organismo, y aunque puede ayudar a prevenir resfriados, un reciente estudio comprobó que tomar zinc las primeras 24 horas del inicio de los síntomas de un resfriado, acelera la recuperación al reducir la severidad y duración de la enfermedad predominantemente invernal.

Aunque aun no se determina la dosis en que debe administrarse el zinc para favorecer la recuperación de un resfriado, podemos utilizar esta información para incrementar la ingesta de este oligoelemento con la dieta y así, prevenir y enfrentar exitosamente una de las enfermedades infecciosas más comunes entre la población. 

jueves, 5 de agosto de 2010

Saltarse una comida no ayuda a adelgazar.

 Solemos pensar que si nos saltamos una comida podemos adelgazar más ya que nos estamos ahorrando estas calorías. Pero esto no es exactamente así, cuando dejamos un espacio grande de tiempo entren comida y comida nuestro cuerpo se vuelve ahorrativo y la sensación de hambre se aumenta notablemente, algo que va al contrario de lo que pretendemos.

Si hacemos cinco comidas al día el organismo tiene de forma constante energía, lo que le vale para no almacenarla y evitar que entre comidas aumente de forma notable la sensación de apetito, algo que también nos hará que comamos menos y que no nos apetezcan tanto los alimentos más calóricos. El organismo es listo y es capaz de gestionar cada toma, si empezamos a privarle de energía desplegará sus mecanismos ahorrativos.

Cuando nos saltamos comidas el famoso picoteo es lo que da al traste con todo, la necesidad imperiosa de comer algo al estar tanto tiempo sin meter energía hace que sean más las calorías que ingerimos con el picoteo que las que nos ahorramos satándonos una comida. Con el problema añadido que ese picoteo suele ser a base de alimentos azcuarados o grasos para calmar el hambre, que es un espejismo de energía más que otra cosa, con lo que al poco tiempo volvemos a tener hambre.

No se trata de hacer cinco comidas copiosas, sino de fraccionar la toma de alimentos diaria en cinco veces, de forma lógica y ordenada. Digamos que el desayuno, almuerzo y cena son las comidas principales y la merienda y la media mañana son tentenpiés que hacen de enlace entre unas y otras.

Fuente: Vitónica.