Se podria decir que llevo casi toda la vida andando en bici, aunque si que es cierto, que hubo un parentesis de ciertos años sin tocarla.
Mis dos bicis actuales, las fui montando poco a poco con mis propias manitas, pieza a pieza, y por lo que se ve no lo hice tan mal, ya que la mas antigua, va para los treinta años que la tengo y no he hecho nada mas que cambiarle zapatas de freno y arreglarle pinchazos...
Como os decia, como usuario ocasional de este fenomenal artilugio, creo que es de
recibo hondanar un poco en la historia para saber de donde y como surgio
este fabuloso invento, que tantas pasiones y quejas levanta por
doquier. Al lio...
La primera bicicleta de la historia, como puedes suponer, no era como las actuales. De hecho llamarla bicicleta es un tanto arriesgado, pero la realidad es que tenía dos ruedas, un asiento y un manillar que permitía cambiar la dirección hacia la que se dirigía la rueda delantera. Eso sí, carecía de cadena ni pedales. Debías impulsarte con los pies.
Es decir, se parecía más a las bicis actuales de los niños pequeños, esas con las que empiezan a aprender a montar, que a las actuales bicicletas llenas de detalles y estudios aerodinámicos.
Ahora nos puede parecer una obviedad, pero en la época fue un invento la mar de novedoso. Imaginemos una sociedad acostumbrada a caminar o, como mucho, moverse a caballo o en carruaje.


